Responsabilidad en materia de transporte aéreo internacional de pasajeros

 

Referencia bibliográfica: Casación Nº 4498-06 Callao, Sobre las normas aplicables para los casos de responsabilidad tratándose del transporte aéreo internacional de pasajeros; publicada en El Peruano el 1 de abril de 2008; reproducida en Agenda Magna el 12 de enero de 2009.


Sumilla: “Que, el artículo doscientos sesenta y cuatro del Decreto Supremo cero cincuenta – dos mil uno – MTC establece que en el transporte aéreo internacional de pasajeros, equipaje y carga, la responsabilidad del transportista se rige por los instrumentos internacionales vigentes para el Perú; es decir, la responsabilidad en el transporte de carga no se rige por normas internas relativas a la responsabilidad contractual reguladas en el Código Civil o en las normas especiales de transporte, sino única y exclusivamente por los tratados internacionales vigentes en territorio peruano. En tal sentido, al ser objeto de los presentes actuados establecer la responsabilidad del transportista Cielos del Perú Sociedad Anónima en la pérdida de una carga que efectivamente embarcó y transportó vía aérea desde los Estados Unidos al Perú (a cuyo destino jamás llegó) corresponde aplicar las normas internacionales que regulan la responsabilidad civil del transportista aéreo, razón por la cual el acápite ii) de la causal de inaplicación de normas materiales contenida en el punto II) de los fundamentos del recurso merece ser amparada”.

CASACIÓN Nº 4498-06 CALLAO

Indemnización por daños y perjuicios.

Lima, diecisiete de julio del dos mil siete.-

LA SALA CIVIL TRANSITORIA DE LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA REPUBLICA; vista la causa número cuatro mil cuatrocientos noventiocho – dos mil seis, en Audiencia Pública de la fecha, y producida la votación con arreglo a ley, emite la siguiente sentencia; MATERIA DEL RECURSO: Se trata del recurso de casación interpuesto por Cielos del Perú Sociedad Anónima mediante escrito de fojas doscientos siete, contra la sentencia de vista emitida por la Sala Mixta Transitoria de la Corte Superior de Justicia del Callao, de fojas doscientos, su fecha primero de junio del dos mil seis, que confirmó la sentencia apelada de fojas ciento cincuentisiete, que declara fundada en parte la demanda y ordena que la demandada cumpla con pagar a El Pacífico Peruano Suiza Compañía de Seguros y Reaseguros la suma siete mil quince punto sesenta y ocho dólares americanos o su equivalente en moneda nacional al tipo de cambio del día de pago, con lo demás que contiene; FUNDAMENTOS DEL RECURSO: Que, el recurso de casación fue declarado procedente por resolución del catorce de marzo del dos mil siete, por las causales previstas en los incisos primero y segundo del artículo trescientos ochentiséis del Código Procesal Civil, en virtud de lo cual se denuncia: I) la interpretación errónea del artículo cincuenta y cinco de la Constitución Política del Estado, toda vez que la Sala Superior se sustenta en una jurisprudencia que no es aplicable al caso sub materia, como es la recaída en el Expediente mil cuatrocientos ochenta y dos – ochenta y seis (Lima), pues si bien en la esfera en que se tramitó dicha causa efectivamente no se había incorporado el Convenio de Varsovia a nuestro sistema jurídico, sin embargo posteriormente sí se incorporó, entrando en vigencia a partir del tres de octubre de mil novecientos ochenta y ocho; en consecuencia, de conformidad con el artículo cincuenta y cinco de la Constitución Política, los Tratados Internaciones ratificados forman parte del derecho nacional; II) la inaplicación de normas de derecho material, como son: i) los artículos veintidós inciso a) y veinticinco del Convenio de Varsovia, modificado por el Protocolo de La Haya de mil novecientos cincuenta y cinco, pues contrariamente a lo establecido en las sentencias de mérito, no corresponde a la demandada probar que no actuó dolosamente o con negligencia inexcusable y temeraria. Nótese que estas dos circunstancias son las que, de probarse, generan en perjuicio del transportista (Cielos del Perú) el automático levante del límite indemnizatorio de veinte dólares americanos por kilo de carga siniestrada, obligándola al pago del valor total siniestrado. Conforme a las normas denunciadas se determina que el transportista es responsable por el solo hecho de la pérdida o daño de la carga únicamente a razón de veinte dólares por kilo de carga salvo las excepciones de declaración especial de valor o casos de culpa y responsabilidad probada del transportista. La prueba de la responsabilidad ulterior del transportista no es el hecho objetivo de la pérdida o daño a la mercadería, siendo que en autos no ha mediado actuación probatoria alguna que destruya la presunción legal iuris tantum de inocencia del transportista; ii) el artículo doscientos sesenta y cuatro del Reglamento de la Ley de Aeronáutica Civil, aprobado por Decreto Supremo cero cincuenta – dos mil uno – MTC, según la cual, en el transporte aéreo internacional de carga, la responsabilidad del transportista se rige por los instrumentos internacionales vigentes para el Perú; y, CONSIDERANDO: Primero.- Que, mediante escrito de fojas cincuentidós, El Pacífico Peruano Suiza Compañía de Seguros y Reaseguros interpuso demanda contra Cielos Perú Sociedad Anónima para cumpla con pagarle por concepto de indemnización la suma de siete mil quince con sesenta y ocho dólares americanos por los daños económicos ocasionados a raíz de la pérdida de un cargamento consistente en dos mil dieciséis yardas de cinta snaps que fue importado de los Estados Unidos por la empresa Confecciones Textimax Sociedad Anónima y que debía ser trasladado desde la ciudad de Miami a la ciudad de Lima por Cielos Perú Sociedad Anónima; indemnización que solicita en vía de subrogación por ser la actora aseguradora de la empresa Confecciones Textimax Sociedad Anónima, a quien ha cumplido con reponer el valor de la mercadería extraviada, que es el importe que consigna como petitorio de su demanda; Segundo.- Que, al contestar el traslado de la demanda, Cielos del Perú Sociedad Anónima no niega la pérdida de la mercadería cuyo transporte tuvo a su cargo; sin embargo, señala que su responsabilidad pecuniaria es limitada y no alcanza al total del valor de la mercadería, pues ello sólo ocurre en los casos en que se pruebe la actuación dolosa o temeraria del transportista o de sus dependientes, conforme se establece el Convenio para la Unificación de Ciertas Reglas relativas al Transporte Aéreo Internacional de mil novecientos veintinueve (Convenio de Varsovia), modificado por el Protocolo de La Haya del veintiocho de septiembre de mil novecientos cincuenta y cinco; Tercero.- Que, la sentencia de primera instancia declaró fundada la demanda, en razón a que el artículo dieciocho inciso primero del Convenio para la Unificación de Ciertas Reglas relativas al Transporte Aéreo Internacional señala que el porteador es responsable del daño ocasionado por pérdida de mercancías, y en el caso de autos resulta evidente la culpa inexcusable de la demandada, pues era previsible que ésta conociera que podría causar daño al no ser diligente en el transporte de la mercancía, por lo que no es aplicable la cláusula de limitación de responsabilidad prevista en el artículo veinticinco del citado Convenio. La sentencia de vista confirmó el fallo anotado, estableciendo, en primer lugar, que no es aplicable el Convenio para la Unificación de Ciertas Reglas relativas al Transporte Aereo Internacional, por no haber sido suscrito por el Perú, y en segundo lugar, porque en las condiciones consignadas en la Guía de Carga Aérea la propia transportista se obligó al pago de veinte dólares por kilogramo, habiéndose doblado el límite de la responsabilidad del transportista en aplicación de la modificatoria suscrita en La Haya en mil novecientos cincuenta y cinco; Cuarto.- Que, en autos el recurrente denuncia la interpretación errónea de una norma de derecho material, causal que se configura sólo cuando concurren los siguientes supuestos: 1) el Juez establece determinados hechos, a través de una valoración conjunta y razonada de las pruebas aportadas al proceso; 2) que éstos, así establecidos, guardan relación de identidad o semejanza sustancial con los supuestos fácticos de una norma jurídica determinada; c) que elegida esta norma como pertinente (sólo ella o en concurrencia con otras) para resolver el caso concreto, la interpreta (y aplica); 3) que en la actividad interpretativa, el Juzgador, utilizando los métodos de interpretación, yerra al establecer el alcance y sentido de aquella norma, es decir, incurre en error al establecer la verdadera voluntad objetiva de la norma, con lo cual resuelve el conflicto de intereses de manera contraria a los valores y fines del derecho y, particularmente, vulnerando el valor superior del ordenamiento jurídico, como es el de la justicia; Quinto.- Que, el artículo cincuenta y cinco de la Constitución Política del Estado establece que los tratados celebrados por el Estado y en vigor forman parte del derecho nacional. Por tratado se entiende a todo acuerdo celebrado entre dos sujetos de derecho internacional, destinado a producir determinados efectos jurídicos, y que abarca no sólo a los acuerdos signados expresamente con tal denominación, sino igualmente a los protocolos, los convenios, pactos, concordatos, acuerdos, etcétera. En el caso del Perú, los tratados se incorporan al derecho interno por el solo hecho de su celebración o adhesión por el Estado, y su entrada en vigencia se determina por su ratificación y publicación; Sexto.- Que, el Convenio para la Unificación de Ciertas Reglas relativas al Transporte Aéreo Internacional, conocido como Convenio o Convención de Varsovia, fue aprobado por el Perú -con las modificaciones introducidas por el Protocolo de La Haya del veintiocho de septiembre de mil novecientos cincuenta y cinco- mediante Resolución Legislativa veinticuatro mil ochocientos diecinueve del doce de mayo de mil novecientos ochenta y ocho, ratificado el cinco de julio del mismo año y vigente desde el tres de octubre del año citado, según informa la página web del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú; por tanto, se trata de una norma que forma parte de nuestro ordenamiento jurídico interno, por lo que la afirmación de la Sala Superior en el sentido de que dicho Convenio no se encuentra vigente en el territorio de la República no resulta cierta ni ajustada a derecho, razón por la cual corresponde amparar la primera causal denunciada; Sétimo.- Que, de otro lado, la causal de inaplicación de una norma de derecho material se configura cuando: 1) el Juez, por medio de una valoración conjunta y razonada de las pruebas, establece como probado ciertos hechos alegados por las partes y relevantes del litigio; 2) que estos hechos guardan relación de identidad con determinados supuestos fácticos de una norma jurídica material; 3) que no obstante esta relación de identidad (pertinencia de la norma) el Juez no aplica esta norma (específicamente, la consecuencia jurídica) sino otra distinta, resolviendo el conflicto de intereses de manera contraria a los valores y fines del derecho y, particularmente, lesionando el valor de justicia; Octavo.- Que, el artículo doscientos sesenta y cuatro del Decreto Supremo cero cincuenta – dos mil uno – MTC establece que en el transporte aéreo internacional de pasajeros, equipaje y carga, la responsabilidad del transportista se rige por los instrumentos internacionales vigentes para el Perú; es decir, la responsabilidad en el transporte de carga no se rige por normas internas relativas a la responsabilidad contractual reguladas en el Código Civil o en las normas especiales de transporte, sino única y exclusivamente por los tratados internacionales vigentes en territorio peruano. En tal sentido, al ser objeto de los presentes actuados establecer la responsabilidad del transportista Cielos del Perú Sociedad Anónima en la pérdida de una carga que efectivamente embarcó y transportó vía aérea desde los Estados Unidos al Perú (a cuyo destino jamás llegó) corresponde aplicar las normas internacionales que regulan la responsabilidad civil del transportista aéreo, razón por la cual el acápite ii) de la causal de inaplicación de normas materiales contenida en el punto II) de los fundamentos del recurso merece ser amparada; Noveno.- Que, en tal sentido, cabe referir, en primer lugar, que el Convenio de Varsovia suscrito en mil novecientos veintinueve fue, en efecto, modificado en diversos artículos por el Protocolo de La Haya de mil novecientos cincuenta y cinco. Posteriormente, se aprobaron los Protocolos Adicionales modificatorios números primero y segundo suscritos en Montreal el veinticinco de septiembre de mil novecientos cincuenta y cinco, de los que el Perú es parte según informa la Resolución Legislativa antes citada veinticuatro mil ochocientos diecinueve. Finalmente, el citado Convenio de Varsovia y sus protocolos modificatorios fueron refundidos dando lugar a un texto único del Convenio para la Unificación de Ciertas Reglas para el Transporte Aéreo Internacional, que fue adoptado en la ciudad de Montreal, Canadá, el veintiocho de mayo de mil novecientos noventa y nueve y ratificado por el Perú mediante Decreto Supremo cero veintiséis – dos mil dos – RE del ocho de marzo del dos mil dos, entrando en vigencia el cuatro de noviembre del dos mil tres, según comunicado publicado en la Separata de Normas Legales del diecinueve de noviembre del dos mil tres, rectificado por fe de erratas publicada el veintisiete de noviembre del mismo año. En tal sentido, es este último instrumento internacional el que, a tenor de lo normado en el artículo doscientos sesenta y cuatro del Reglamento de la Ley de Aeronáutica Civil, rige actualmente para la determinación de la responsabilidad del transportista aéreo, tal como incluso se establece en el artículo cincuenta y cinco del acotado Convenio de mil novecientos noventa y nueve, y que debe servir de marco para el análisis de la presente causa, por encontrarse vigente a la fecha en que se produjo la pérdida de la mercancía (agosto del dos mil cuatro); Décimo.- Que, en segundo lugar, entrando al análisis específico de las normas que regulan la responsabilidad del transportista aéreo, el artículo dieciocho inciso primero del Convenio vigente señala que el transportista es responsable del daño causado en caso de destrucción o pérdida o avería de la carga, por la sola razón de que el hecho que causó el daño se haya producido durante el transporte aéreo. No obstante que la norma acotada establece lo que podríamos denominar una responsabilidad per se por la pérdida de la carga, sin embargo, también establece excepciones (cuando existan defectos propios de la carga, su embalaje, acto de guerra, conflicto armado o acto de la autoridad pública) y exoneraciones (cuando el transportista pruebe la negligencia, acción u omisión de la persona que solicita la indemnización, cuando ésta haya causado el daño o contribuido en él) de la responsabilidad, así como límites al momento de establecer el monto al que debe ascender la reparación del daño. Estos límites se encuentran regulados, para el caso de la pérdida de una carga, en el artículo veintidós inciso tercero del Convenio vigente para la Unificación de Ciertas Reglas para el Transporte Aéreo Internacional de mil novecientos noventa y nueve, según el cual la pérdida de la carga se limita a diecisiete Derechos Especiales de Giro (DEG) por kilogramo, a menos que el expedidor haya hecho al transportista, al entregarle el bulto, una declaración especial del valor de la entrega de éste en el lugar de destino y haya pagado una suma suplementaria, si hay lugar a ello. En este caso, el transportista estará obligado a pagar una suma que no excederá del importe de la suma declarada, a menos que pruebe que este importe es superior al valor real de la entrega en el lugar de destino para el expedidor; Décimo Primero.- Que, a diferencia del Convenio para la Unificación de Ciertas Reglas relativas al Transporte Aéreo Internacional de mil novecientos veintinueve, modificado por el Protocolo de La Haya de mil novecientos cincuenta y cinco, que establecía excepciones a los límites de reparación del daño en la pérdida de la carga en el transporte aéreo, el Convenio vigente de mil novecientos noventa y nueve no lo establece sino únicamente para los casos de retraso en el transporte de personas o de pérdida, destrucción, avería o retraso del equipaje, tal como se regula en su artículo veintidós inciso quinto. Como puede advertirse, el tratado internacional sólo establece dos excepciones concretas a los límites pecuniarios establecidos, manteniendo el límite de la responsabilidad en el transporte de carga en diecisiete DEG por kilogramo, sin perjuicio de que el transportista pueda estipular que el contrato de transporte se sujete a límites de responsabilidad más elevados que los previstos en el Convenio o que no estará sujeto a ningún límite de responsabilidad conforme se estipula en el artículo veinticinco del mismo; Décimo Segundo.- Que, en autos se denuncia la inaplicación de los artículos veintidós inciso a) y veinticinco del Convenio de Varsovia, modificado por el Protocolo de La Haya de mil novecientos cincuenta y cinco; sin embargo, las normas citadas no resultan de aplicación al caso de autos, sino las contenidas en el vigente Convenio para la Unificación de Ciertas Reglas para el Transporte Aéreo Internacional, adoptado en la ciudad de Montreal, Canadá, el veintocho de mayo de mil novecientos noventa y nueve, en cuyo artículo cincuenta y cinco inciso segundo se establece con toda claridad que el mismo prevalecerá sobre toda regla que se aplique al transporte aéreo internacional dentro del territorio de cualquier Estado Parte, si es igualmente Parte del Convenio de Varsovia de mil novecientos veintinueve, del Protocolo de La Haya de mil novecientos cincuenta y cinco, del Convenio de Guadalajara de mil novecientos sesenta y uno, del Protocolo de Guatemala de mil novecientos cincuenta y cinco o de los Protocolos de Montreal de mil novecientos setenta y cinco, por lo que son los artículos pertinentes del Convenio vigente, y no otros, los que resultan aplicables al caso concreto; razón por la cual la denuncia material contenida en el acápite i) del punto II) de los fundamentos del recurso no puede prosperar; Décimo Tercero.- Que, a tenor de lo normado en el artículo trescientos noventa y seis inciso primero del Código Procesal Civil, si la sentencia casatoria declara fundado el recurso por las causales precisadas en los incisos primero y segundo del artículo trescientos ochenta y seis, además de declararse la nulidad de la sentencia impugnada, la Sala debe completar la decisión, resolviendo la causa según corresponda a la naturaleza del conflicto de intereses, sin devolver el proceso a la instancia inferior. En tal sentido, al haberse amparado el recurso de casación por las causales de interpretación errónea e inaplicación de normas materiales (esta última, sólo por el artículo doscientos sesenta y cuatro del Decreto Supremo cero cincuenta – dos mil uno – MTC), corresponde a esta sede pronunciarse sobre el fondo de la materia controvertida; Décimo Cuarto.- Que, conforme se tiene establecido en autos, mediante Guía de Carga Aérea quinientos veintinueve uno cero ocho cuatro uno cinco nueve seis no negociable, cuya traducción obra a fojas ocho y siguientes, la empresa Cielos del Perú Sociedad Anónima se encargó del transporte de dos bultos con un peso consolidado de sesenta y dos kilogramos en el vuelo del once de agosto del dos mil cuatro que partiría de la ciudad de Miami, Estados Unidos, hacia la ciudad de Lima, Perú, conformando uno de los bultos dos mil dieciséis yardas de cinta snaps (cinta de broches de presión), con un peso treinta y un Kilogramos, el mismo que si bien fue embarcado oportunamente no llegó a su destino final. Cielos del Perú Sociedad Anónima no niega la pérdida de la carga, así como tampoco su peso ni su valor, pero estima que no puede rembolsar a la aseguradora demandante el total pagado a su asegurada en razón a que existen límites en la responsabilidad imputable por pérdida de carga en el transporte aéreo. En efecto, conforme se ha detallado en los considerandos décimo y décimo primero de la presente resolución, aplicando el derecho que corresponde al proceso en virtud al principio iura novit curia recogido en el artículo VII del Título Preliminar del Código Procesal Civil, la responsabilidad del transportista en caso de pérdida de la carga se limita a la suma de diecisiete DEG por kilogramo, tal como se estipula en el inciso tercero del artículo veintidós del Convenio para la Unificación de Ciertas Reglas para el Transporte Aéreo Internacional de mil novecientos noventa y nueve, salvo declaración del valor especial de la entrega, en cuyo caso pagará la suma declarada, o cuando se hubiere estipulado en el contrato de transporte limites superiores a los establecidos en el convenio, según se establece en el artículo veinticinco, o que no existe ningún límite de responsabilidad; sin embargo, en el caso concreto, revisada la Guía de Carga Aérea presentada por la propia demandante, la embarcadora no declaró ningún valor para el transporte ni tampoco se ha estipulado en la Guía límites superiores a la responsabilidad establecida en el Convenio vigente, ni se han eliminado dichos límites expresamente, razón por la cual el pago de la carga perdida sólo corresponde ser resarcida en razón a diecisiete DEG por kilogramo, y habiéndose establecido que la carga perdida tenía un peso de treinta y un kilogramos, corresponde resarcir a la demandante con el valor de quinientos veintisiete DEG, cuya conversión en dólares de los Estados Unidos de América (que es la moneda en la que se demanda el resarcimiento) deberá efectuarse en ejecución de sentencia mediante informe pericial; Décimo Quinto.- Que, sólo para efecto informativo, el DEG es una unidad de cuenta del Fondo Monetario Internacional cuyo valor se fija diariamente por dicho organismo en función de una cesta de cuatro monedas principales: euro, yen japonés, libra esterlina y dólar de Estados Unidos; siendo su valor aproximado actual de uno punto cincuenta dólares (su valor exacto a la fecha de expedición de esta sentencia deberá fijarse en la pericia respectiva). Siendo así, la suma que corresponde resarcir a la demandante es menor a la solicitada en su petitorio; Décimo Sexto.- Que, en consecuencia, por los fundamentos expuestos, la demanda incoada resulta fundada sólo en parte, correspondiendo revocar la apelada en cuanto al monto indemnizatorio establecido, por no corresponder el resarcimiento del total del valor perdido sino sólo en el límite establecido por el Convenio vigente; por cuyas razones, Declararon: FUNDADO el recurso de casación interpuesto por Cielos del Perú Sociedad Anónima, mediante escrito de fojas doscientos siete; CASARON la resolución impugnada, en consecuencia, NULA la sentencia de vista de fojas doscientos, su fecha primero de junio del dos mil seis; y actuando en sede de instancia: CONFIRMARON la sentencia apelada de fojas ciento cincuentisiete, su fecha veintisiete de julio del dos mil cinc, en el extremo que declara fundada en parte la demanda interpuesta por El Pacífico Peruano Suiza Compañía de Seguros y Reaseguros; REVOCARON la sentencia apelada en cuanto ordena a la demandada Cielos del Perú Sociedad Anónima que cumpla con pagar a la demandante la suma de siete mil quince punto sesenta y ocho dólares americanos, y REFORMÁNDOLA en dicho extremo, ordenaron que la demandada pague a la demandante el monto equivalente quinientos veintisiete Derechos Especiales de Giro cuyo valor, en dólares de los Estados Unidos de América a la fecha de expedición de esta sentencia, se determinará en la etapa de ejecución; CONFIRMARON la sentencia apelada en lo demás que contiene; DISPUSIERON la publicación de la presente resolución en el Diario Oficial El Peruano; en los seguidos por El Pacífico Peruano Suiza Compañía de Seguros y Reaseguros contra Cielo del Perú Sociedad Anónima sobre indemnización de daños y perjuicios; Vocal Ponente señor Ticona Postigo; y los devolvieron.- SS. TICONA POSTIGO, SOLIS ESPINOZA, PALOMINO GARCIA, CASTAÑEDA SERRANO, MIRANDA MOLINA

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