Peculado

“[…] el delito de peculado se configura cuando el sujeto activo — funcionario o servidor público— se apropia o utiliza, en cualquier forma, para sí o para otro, caudales o efectos cuya percepción, administración o custodia le estén confiados por razón de su cargo; la particularidad de este delito es que tanto el objeto de percepción, administración o custodia son los caudales o bienes pertenecientes al Estado y además el deber positivo se origina en base a una relación funcional específica por razón del cargo encomendado, por ello, no cualquier funcionario o servidor público puede incurrir en delito de peculado, sino que es necesario, para que opere el comportamiento típico de apropiarse o utilizar, que los bienes se hallen en posesión del sujeto activo en virtud a los deberes o atribuciones de su cargo […]”.

(R. N. 4894-2208, Ejecutoria Suprema emitida el 23 de marzo de 2010)

Prueba directa

Prueba directa, que se identifica con la histórica, es aquella 1º) en la que el hecho principal que se pretende probar y del que depende la decisión surge directa y espontáneamente, sin mediación alguna ni necesidad de raciocinio, del medio o fuente de prueba y 2º) es capaz por sí sola de fundar la convicción judicial sobre ese hecho, pues -hay que suponer, aunque no siempre se diga- la prueba versa directamente sobre el mismo. Por asimilarse la prueba directa a la histórica, los casos típicos de prueba directa son la testifical y la documental. (Gascón Abellán, Marina. Prueba de los hechos, en versión difundida por el magistrado Jean Claude Tron (Website), de México)

A quo

Locución latina que significa literalmente “desde el cual”. Se aplica al término o fecha que señala el inicio de un período o un proceso: “Carecen de la conciencia de lejanía histórica, tan necesaria para disponer de un término a quo respecto del cual considerarse decaídos” (DzCorral Rapto [Esp. 1953-74]). Se opone a ad quem (ad quem) (DPD). Se dice del juez inferior cuando su resolución ha sido objeto de recurso ante el superior (GTDPC).