La sentencia

(A Wilfredo Olea Zapata, Juez y amigo de este mundo, que se fue.)

¿Habrá…
(me pregunto en dubitativo prejuicio)
…habrá un honrado,
Un honrado,
Un sólo honrado entre los Stein?

Uno sólo, un inocente
Que tome el martillo en el nombre del Padre,
Que lo levante en el nombre del Hijo
Y que lo estrelle con la fuerza sobrehumana
De las santas iras del espíritu de la humanidad.

Uno, inocente,
Que con la mirada busque la verdad,
Que con la boca diga la verdad,
Y que tenga las manos puras,
De verdad.

¿Habrá,
En el rebaño descarriado que dejó Vejarano,
Un sólo Stein que sea cordero de justicia?
¿Cordero de Dios?

¡Que el cielo se abra en dos sobre la DINOES!
¡Y que se haga justicia entre los  hombres!

Porque de lesa humanidad es
la sangre que esas manos esconden.
Y de lesa humanidad es
la mentira jurídica de Nakasaki.

Porque el crimen que se hace sobre
Un hombre, sobre un sólo hombre,
Sólo sobre uno de ellos,
En verdad se hace contra toda la humanidad.

Tan ciertos son sus crímenes
Como que nombraba ministros.
Tan cierto que secuestraba
Como que inauguraba obras y lo aplaudían.
Tan cierto que cremaba vivos y muertos
Como que bailaba: ¡chino!, ¡chino!, ¡chino!

El mismo crimen de Santiago a Santiago.
El mismo crimen continuado.
Delito permanentemente
Prolongado entre extremo y extremo:
Sentencia para quinientos años:
De Atahualpa a Muñoz Sánchez;
De Cajamarca a Barrios Altos,
Pasando por el 32 de Trujillo
Y el 86 de El Frontón.
Pasando por Vereau y Páez (¿dónde están?).

Que sobre la DINOES
Se abra el cielo en dos.

Y que la verdad se haga justicia
En la palabra,
Como si fuera la de Dios,
En la palabra de San Martín.
Santo de la espada ayer
y frayle de la misericordia también.
Juez de la justicia hoy:
Enunolosdos.
Amén.

Y…¡que se haga justicia!
con las santas iras
del espíritu de la humanidad.

[© 2009, Jaime Chihuala Peche]

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Un comentario en “La sentencia

  1. sentido poema, de esos que no es costumbre encontrar. Saludos al escritor, y que no se nos olvide, que también la historia se escribe con canciones…así decía Scorza.
    Donde está nuestra trinchera? me pregunto, me preguntas? donde nuestra bandera, donde? me pregunto, me preguntas? donde se esconden nuestros sueños, donde? donde nuestro color, donde? me pregunto, me preguntas? a donde se fue el amor, a donde?
    saludos. Jorge.

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