Lejos, río arriba

Me fui lejos, río arriba, una tarde de éstas en que el sol se acuesta nítidamente insumiso. Un velo celeste, pero no la noche, cubría la campiña, cayendo suave y silenciosamente hasta el alma profunda de las rosas, como una estampa de agua que invadiera el talweg. Reascendí a las copas de los árboles con la noticia del día consumido, cargando truchas y algas crepusculares en la alforja del día siguiente. Cuando llegué a la noche, el cielo me esperaba, innumerable, con aquellas estrellas que acreditan un imperio de ventanas abiertas, y ese informe de piedras prehistóricas esperando, retóricas, el otoño del milenio. Parecía imposible volver la mirada, siquiera. No hay más que mirar el cielo, me dije, para darse cuenta de que la vida que podemos ofrecer es grande, o tan pequeña que no valga darla.

(Franco Chico)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s