Fundamentos de la usucapión

Referencia bibliográfica: Mejorada C., Martín: “Seguridad de la propiedad. A propósito del reciente Pleno Casatorio Nº 2229-2008 Lambayeque”; publicado en El Peruano, 23 de septiembre de 2009; reproducido en Agenda Magna, en la misma fecha.


Por Martín Mejorada C.
Abogado

El pleno de la Corte Suprema adoptó una nueva doctrina jurisprudencial vinculante sobre la usucapión en casos de coposesión. Así, interpretando el art. 950 del Código Civil, concluye que la coposesión homogénea de dos o más personas permite la usucapión a favor de ellas, en copropiedad. La sentencia del Pleno Casatorio 2229-2008-Lambayeque fue publicada el pasado 22 de agosto.

Comparto el sentido de esta doctrina cuyo alcance se reduce –cuidado con esto– a lo dicho en el punto b) de la sentencia. Es decir, la doctrina vinculante es la conclusión del Pleno, no las consideraciones del fallo, igualmente interesantes, aunque temo que en algunos aspectos no tan acertadas.
Me ocuparé de algunos argumentos que el Pleno emplea como preámbulo y que contienen afirmaciones hasta cierto punto de cuidado. Hay diversos temas por comentar, pero ahora sólo trataré brevemente las consideraciones sobre el fundamento de la usucapión, o prescripción adquisitiva, contenidas en el punto b.8 de la sentencia (página 25614 del Boletín de sentencias de El Peruano).

Dice el Pleno: “La usucapión es algo más que un medio de prueba de la propiedad o un instrumento de seguridad del tráfico, es la realidad misma (la única realidad) de la propiedad. El substrato dogmático de un orden social patrimonial. Por eso se dice que la usucapión es una consecuencia necesaria de la protección dispensada a la posesión. Ésta normalmente se sacrifica ante la propiedad u otro derecho real. Pero cuando, de una parte, la propiedad o el derecho real de que se trate se alían con el abandono y, en cambio, la posesión se alía con el tiempo y la gestión de los bienes, termina triunfando la posesión, que genera un característico y definitivo derecho real. En cierto sentido, la usucapión representa también la superposición del hecho sobre el derecho”.

Emocionadas afirmaciones sobre la usucapión provienen, al decir de las citas a pie de página, de igualmente emocionados españoles ochenteros. Ellos comentaron su sistema legal cuando el Muro de Berlín aún cortaba los vientos del Este. ¿Los fines de una figura que sustrae la propiedad de su dueño, son los mismos ahora que en tiempos de la Constitución de 1979 o cuando regía el Estatuto Revolucionario del General Velasco? Opino que no. Las figuras del Derecho Patrimonial están en constante movimiento. De ellas menos que de ninguna se puede exigir universalidad y permanencia.

El fundamento o fines de una figura tan grave como la usucapión no puede prescindir del régimen constitucional en el cual se ubica. En la Constitución actual el tratamiento de la propiedad es radicalmente diferente al pasado. El art. 70 describe una protección especial y contundente. La propiedad es inviolable. A nadie puede privarse de ella sino exclusivamente por expropiación pagada y previa calificación del Congreso. Es la garantía del régimen económico que se sustenta en el incentivo de la actividad privada.

La usucapión permite que los adquirentes estén seguros de sus operaciones a partir de la posesión del enajenante. Como en el Perú no existen fuentes de información confiables sobre las titularidades, la comprobación del derecho a adquirir puede ser muy costosa. Este problema es resuelto con la usucapión porque la comprobación posesoria es tarea más sencilla y objetiva que la evaluación de títulos.

Abandono del bien y los predios rústicos
La mención que hace la Corte Suprema al abandono del bien como sustento complementario de la usucapión es la explicación de su creencia. En un tiempo el abandono jugó en paralelo con la usucapión. Se perdía la propiedad por abandono del bien porque el Estado planificador distribuía riqueza y sancionaba la ausencia del dueño. En esa línea la usucapión es complementaria, pues se logra beneficiar a quien se ocupa del bien. Una situación acorde con regímenes derogados. Eso cambió.

Hoy el abandono sólo funciona para predios rústicos adjudicados por el Estado. La norma contenida en el art. 968 inc. 4 del Código Civil que se refiere al abandono de bienes por 20 años, claramente, devino en inconstitucional.
Si el abandono cambió en el Perú, igual suerte sigue el fundamento de la prescripción. En la práctica el fundamento equivocado de la prescripción conduce a una actitud permisiva hacia la figura, cuando ésta es invocada por poseedores que ocupan bienes originalmente ajenos. Además, se puede convertir peligrosamente en una vía ordinaria para adquirir propiedad, lo cual es a todas luces inconstitucional.

Por el contrario, entender la usucapión en los términos que planteo obliga a ser muy riguroso en la prueba de la posesión, siendo restrictivo con usurpadores y sinvergüenzas que pretenden hacerse de lo ajeno.

Fines y objetivos
El fin de la usucapión es la seguridad del tráfico y la reducción de costos de transacción. La Corte Suprema entiende esto pero va más allá. Afirma que la posesión en sí misma es la justificación para convertirse en dueño. La referencia al “abandono” es reveladora del sentimiento de los magistrados, así como la afirmación sobre que el hecho se impone al derecho.

El Pleno entiende que la usucapión es la consecuencia de la protección posesoria, lo cual no es equivocado. El tema es que la posesión no se protege por el mero hecho de la ocupación real del bien, sino porque ella es apariencia de titularidad que casi siempre presenta a quien realmente ostenta el derecho. No hay imposición del hecho sobre el derecho. La posesión protege al verdadero titular pero exonerándolo de tener que probar su condición.

La figura se sustenta en la estadística absolutamente probada de que casi siempre el que posee es el titular, por eso se dice que la posesión protege al dueño. Sería inconcebible que el sistema legal ampare a quienes no tienen derecho sólo porque están en control unilateral del bien, mucho menos en un régimen como el nuestro donde la protección del patrimonio es central para el funcionamiento del modelo económico.

Con la usucapión ocurre lo mismo. Es una herramienta para probar el dominio, pero se sabe que casi siempre el poseedor evaluado por el adquirente es el verdadero dueño, solo que no tiene sus títulos en orden (en el Perú no hay usucapión del usufructo como parece creer el Pleno). Acaso sería admisible que el ordenamiento deliberadamente permitiera que un extraño se haga de la propiedad ajena como forma regular de adquirir bienes. ¿Qué clase de protección sería en un régimen que intenta incentivar la riqueza en lo privado?

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