Cuando el candidato llama al seleccionador

QueCursar: “Cuando el candidato llama al seleccionador”, publicado en QueCursar [www.quecursar.com] el 11 de diciembre de 2009, reproducido en Agenda Magna el 15 de diciembre de 2009.

Si estás en medio de un proceso de selección, ¿es bueno llamar para hacer seguimiento de la oferta?

Viste la oferta, tu perfil encajaba. Enviaste tu candidatura. Y has tenido un primer, incluso un segundo contacto. Ahora, como si estuvieras pendiente del amor de tu vida, no sabes si debes llamar para saber cómo va todo o esperar noticias “del otro/otra”. Es como una especie de sinvivir, y hay que intentar no echarlo todo a perder.

Entonces… ¿llamar o no llamar?

El contacto por parte del candidato después de la entrevista demuestra interés, conciencia sobre el puesto al que se presenta. Eso sí, siempre y cuando seas consciente de que eres el candidato adecuado. Aunque todo depende del puesto al que aspiremos y de la situación de la empresa. No existen casos únicos, pero sí unas normas para no parecer desesperado (“llamo porque estoy requeteinteresado, es mi única oportunidad de ser alguien en la vida”), prepotente (“llamo para saber si el puesto es mío”) o precipitado (“llamo por la entrevista que hice dos horas atrás”).

Ser educado en el contacto y saber cuándo y qué canal usar para hacerlo es lo más importante. En cuanto a la educación, intenta que tu seguimiento sea útil para ti y para el seleccionador. Puedes aprovechar para darles más información profesional sobre ti, o recordarles algo que nos identifique.

No tiene sentido llamar cuando acaba de publicarse la oferta y ni siquiera has formado parte del proceso de selección. Lo mejor es hacer el seguimiento cuando la selección esté acabando y estás entre pocos candidatos. Además, si te han dicho que en diez días te avisarán, no contactes al tercero, porque no van a tener una respuesta para ti.

Por último, estamos hablando de “llamar por teléfono”. Pero gracias a las nuevas tecnologías, el canal menos intrusivo y molesto para estas situaciones es el e-mail. Aquí también tienes que tener prudencia y pensar bien lo que escribes.

“No me llames, ya te llamaré yo”

Aunque a veces te sientes desilusionado y casi enfadado porque no recibes esa llamada o mensaje que acabará con tus nervios, no pienses que es pasotismo del seleccionador. En algunas empresas no tienen un departamento propio de recursos humanos, y se encarga del proceso de selección directamente alguien del equipo que necesita cubrir la vacante. Tiene que llevar al día su trabajo y además una nueva tarea, con mejor o peor profesionalidad, pero es un añadido a su día a día. Cuando tratas directamente con un departamento de recursos humanos o con una consultoría de selección, el trato suele ser algo más personalizado y es más fácil saber el estado de nuestra candidatura.

En caso de que se produzcan retrasos en el proceso de “caza del candidato”, sí que es necesario que así lo comuniquen. Estarán dándonos confianza, y su preocupación será un gesto de su profesionalidad, también. Tanto seleccionadores como candidatos saben que el tiempo es oro.

“Estoy demasiado ocupado para atender tu llamada”

Si el seleccionador te dice que no le llames por este motivo, la impresión que te queda no es muy positiva. Imaginemos que el candidato dijera que está ocupado para hacer entrevistas y pruebas de selección, ¿verdad que denotaría “pasotismo” o prepotencia? Por suerte, sólo unos pocos son así. Los buenos profesionales de los recursos humanos son además buenos comunicadores; aunque se pueden encontrar en una situación comprometida entre la empresa y el candidato. ¿Y si resulta que ellos te ven como el trabajador ideal, pero el que sería tu jefe considera que quiere a alguien más/menos preparado, o con un sueldo inferior? Aunar tus objetivos profesionales con los “números” de la empresa, y mediar entre ambos, es un gran reto.

No se trata en ningún momento de maldecir a los departamentos de recursos humanos y de selección. Es necesario conocer su funcionamiento interno, y que se transmita a los candidatos de forma transparente para evitar situaciones incómodas. Tampoco debemos pensar que, por habernos encontrado a un mal seleccionador, la empresa haya de ser mala. Aunque lo ideal sería que cada profesional sea un reflejo de los valores de la empresa, igual que los candidatos se deben mostrar tal y como plasman en sus currículums y cartas de presentación. Lo importante es que tú seas honesto y coherente en tus intenciones de entrar en la empresa, y entonces tus llamadas o mensajes no se verán como un “estorbo”.

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