Testigo de referencia

El testigo de referencia es una persona que ha tenido conocimiento de un hecho delictivo a través de lo que le ha narrado un tercero. Su conocimiento del hecho, por tanto, no proviene de su percepción sensorial inmediata.

El testigo de referencia es una persona ajena al proceso, no es ni es imputado, ni denunciante, y a diferencia del testigo directo en que ésta es una persona que conoce la realidad del caso de primera mano, mientras que el de referencia la conoce a través de lo que terceros le han contado.

Es, a palabras de Muñoz Cuesta una persona “que no aporta al proceso datos derivados de una percepción sensorial inmediata de los acontecimientos, sino lo que informa al Tribunal es una versión que de los mismos ha obtenido de manifestaciones o confidencias de terceros, sin que él haya presenciado lo que relata o incorpora al procedimiento”. Podemos por tanto concluir que el testigo referencial viene a ser el testigo directo de lo que de aquel tercero ha escuchado, no de lo que él ha percibido directamente, por lo que deviene en testigo directo pues “aunque no vio cometer el hecho delictivo, aporta un dato que constituye un indicio de la posible participación del imputado en los hechos, y no un testimonio de tercero”

El artículo 710 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal se refiere al testigo de referencia y dice, «los testigos expresarán la razón de su dicho, y si fueren de referencia, precisarán el origen de la noticia, designando con su nombre y apellido, o con las señas con que fuere conocida, a la persona que se hubiere comunicado», por lo que se considera necesario que el testigo de referencia indique la fuente de la que proviene su testimonio para poder ser considerado como prueba de cargo.

El artículo 813 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal sienta una excepción a la misma, y dice, «no se admitirán testigos de referencia en las causas por injuria o calumnia vertidas de palabra» .

En la jurisprudencia del Tribunal Supremo también se indica que el testigo de referencia es «la persona que no proporciona datos obtenidos por la percepción directa de los acontecimientos, sino la versión de lo sucedido obtenida a través de manifestaciones o confidencias de terceras personas». Existe una STS que indica que “es erróneo considerar como testigo de referencia a las personas que atendieron y auxiliaron a la víctima, pues son testigos directos de todo aquello que percibieron por sus sentidos, pudiendo ser en todo caso testigos de referencia respecto de la autoría de los hechos, que no lo han percibido” El Tribunal Constitucional ha establecido con carácter general la admisibilidad de esta prueba como válida para fundamentar una sentencia condenatoria «la prueba testifical de referencia constituye, desde luego, uno de los actos de prueba que los Tribunales de la jurisdicción penal pueden tomar en consideración en orden a fundar la condena, pues la Ley no excluye su validez y eficacia»

A pesar de ello, el TC (en la misma sentencia) se indica que «la prueba de referencia es poco recomendable, pues en muchos casos supone eludir el oportuno debate sobre la realidad misma de los hechos y el dar valor a los dichos de personas que no han comparecido en el proceso, y es por ello por lo que, como criterio general, cuando existan testigos presenciales o que de otra manera hayan percibido directamente el hecho por probar, el órgano judicial debe oírlos directamente en vez de llamar a declarar a quienes oyeron de ellos el relato de su experiencia»

El TS ha reconocido en diversas sentencias que la testifical de referencia ha de complementarse con otras pruebas adicionales, para tener por probada la culpabilidad del imputado: «el valor del testimonio de referencia es el de prueba complementaria para reforzar lo acreditado por otros elementos probatorios […] resulta evidente la debilidad demostrativa del testigo de referencia para sustentar por sí solo un pronunciamiento de condena, por la misma naturaleza de la fuente de su conocimiento, que es indirecta o mediata respecto al hecho delictivo, y siempre condicionada en cuanto su credibilidad depende de la que mereciera el testigo directo, en situación no obstante de imposibilidad de ser interrogado y oído a presencia del Tribunal» .

Otras sentencias de TS dicen que «la testifical de referencia sí puede formar parte del acervo probatorio en contra del reo, siempre que no sea la única prueba de cargo sobre el hecho enjuiciado»; y que «el testimonio de referencia no es una prueba ilícita o prohibida, lo que sucede es que no podrá rebasar el ámbito periférico de corroboración de la verdadera prueba de cargo que es la presencia del testigo que directamente tuvo relación con el hecho que se trata de acreditar»

Fuente: Resumen de El testigo de referencia y su importancia en el proceso penal, de Juan José Hurtado Yelo. Doctor en Derecho. Magistrado, para Westlaw-Aranzadi

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