La mayoría (de los ciudadanos) votaron o votó

En la mayor parte de las construcciones del tipo la mitad de, el resto de, la mayoría de, etc., es adecuada tanto la concordancia con el verbo en plural (la mayoría de los ciudadanos votaron) como en singular (la mayoría de los ciudadanos votó).

En los medios de comunicación se pueden encontrar ejemplos como «La mayoría de los conductores está a favor de prohibir circular a los coches más contaminantes», «La mitad de los jóvenes tendrán problemas de audición a los 40 años» o «Un grupo de jabalíes acaba con tres terroristas del Estado Islámico».

La Gramática académica explica que en estas construcciones partitivas la concordancia depende de si se considera como núcleo el propio cuantificador singular (la mayoría, la minoría, el resto, la mitad, un grupo…) o el sustantivo en plural que lo sigue introducido por la preposición de (los ciudadanos en la mayoría de los ciudadanos).

Así, todos los ejemplos anteriores son adecuados, si bien lo más habitual es la concordancia en plural: la mayoría de los votantes decidieron.

La doble concordancia también es apropiada cuando el complemento introducido por de se omite: la mayoría (de los ciudadanos) votaron/votó.

En cambio, si el verbo lleva un atributo o un complemento predicativo, solo es normal la concordancia en plural («La mayoría de los votantes están satisfechos») y es obligada si los cuantificadores (infinidad, cantidad, multitud…) se utilizan sin determinante, como en «Multitud de personas presenciaron el acto desde la plaza».

Así pues, en caso de duda, cabe recordar que la concordancia en plural es siempre adecuada.

© Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA), Website [La mayoría (de los ciudadanos) votaron o votó], consultado el 19 de junio de 2017.

Peculado

“[…] el delito de peculado se configura cuando el sujeto activo — funcionario o servidor público— se apropia o utiliza, en cualquier forma, para sí o para otro, caudales o efectos cuya percepción, administración o custodia le estén confiados por razón de su cargo; la particularidad de este delito es que tanto el objeto de percepción, administración o custodia son los caudales o bienes pertenecientes al Estado y además el deber positivo se origina en base a una relación funcional específica por razón del cargo encomendado, por ello, no cualquier funcionario o servidor público puede incurrir en delito de peculado, sino que es necesario, para que opere el comportamiento típico de apropiarse o utilizar, que los bienes se hallen en posesión del sujeto activo en virtud a los deberes o atribuciones de su cargo […]”.

(R. N. 4894-2208, Ejecutoria Suprema emitida el 23 de marzo de 2010)

Prueba directa

Prueba directa, que se identifica con la histórica, es aquella 1º) en la que el hecho principal que se pretende probar y del que depende la decisión surge directa y espontáneamente, sin mediación alguna ni necesidad de raciocinio, del medio o fuente de prueba y 2º) es capaz por sí sola de fundar la convicción judicial sobre ese hecho, pues -hay que suponer, aunque no siempre se diga- la prueba versa directamente sobre el mismo. Por asimilarse la prueba directa a la histórica, los casos típicos de prueba directa son la testifical y la documental. (Gascón Abellán, Marina. Prueba de los hechos, en versión difundida por el magistrado Jean Claude Tron (Website), de México)

A quo

Locución latina que significa literalmente “desde el cual”. Se aplica al término o fecha que señala el inicio de un período o un proceso: “Carecen de la conciencia de lejanía histórica, tan necesaria para disponer de un término a quo respecto del cual considerarse decaídos” (DzCorral Rapto [Esp. 1953-74]). Se opone a ad quem (ad quem) (DPD). Se dice del juez inferior cuando su resolución ha sido objeto de recurso ante el superior (GTDPC).